martes, 13 de mayo de 2008

Una ayuda de Jesús

No he querido saturarlos con mi adicción al atletismo. Sin embargo creo justo y necesario contarles lo que sucedió durante mi primera Media Maratón con chip y en competencia.

Me levanté sin presiones, desayuné algo ligero (harta crema de cacahuates por aquello de los carbohidratos pa' aguantar grandes distancias) comencé los estiramientos desde casa para llegar en mejor forma al calentamiento previo al arranque de la carrera.
Eran las 7:30 de la mañana cuando sonó el disparo de salida, comencé a buena velocidad sin abandonar el pelotón de atletas. Del kilómetro 5 al 10 iba disfrutando de la competencia a muy buen ritmo. Sin embargo, llegando al Km 16 me atacó un terrible calambre en los gemelos de la pierna derecha (dolencia que he sentido desde el inicio de los entrenamientos pero que he ignorado con frases de superación personal. Tal indiferencia la pagué en plena competencia)
Respiré profundo, bajé el ritmo, tomé un poco de agua y estuve a punto de pararme para aliviar un poco el sufrimiento, cuando una voz me lo impidió:

Ya solo faltan 5 Km, no te detengas. Si te paras no podrás ni caminar.
Yo contesté, calambre… calambre.
Trota a mi paso, concéntrate en llegar.
Me duele…
Trota…

Ante tal insistencia, seguí trotando a su lado. El dolor era terrible, mi vista empezaba a nublarse. Pasó por mi cabeza, darle las gracias e interrumpir el esfuerzo hasta volver a sentirme bien. Habían pasado 800 metros en los que aullé de malestar, se me salieron unas lágrimas y sentía que mis piernas se iban desbaratando. Al pasar el Km19, el calambre había desaparecido, pero estaba agotada.

Ya entramos… (Al hipódromo que era la meta) ahora disfruta del final.

Era el Km 20, ya se veía la meta, respiré profundo y junté todo lo que me quedaba de energía para llegar hasta el final.

El corredor 199 seguía hablando:

Relájate, haces esto porque te gusta. No sufras, pero no te consientas…
Aprieta el paso lo más que puedas y sonríe cuando cruces la meta…

Justo al pisar el tapete electrónico de la meta, le di las gracias. El reloj marcaba que habíamos llegado con un tiempo de 2 horas 12 minutos y 46 segundos.

Llegué muerta de la risa, no sé si de felicidad por haber cruzado la meta o por la aparición de esta ayuda bastante sui géneris (se que él se ajustó a mi dolorido ritmo de carrera, pudiendo llegar en mejor lugar) Ya en la zona de recuperación nos dimos un apretón de manos. Estaba tan aturdida que no le pregunté su nombre. Devoré toda la fruta que pusieron a mi alcance, no se cuantos litros de agua y bebida isotónica tomé con franca desesperación. Me dejaron caer la medalla de participación y todo tipo de productos de los patrocinadores, avancé cargando tremenda bolsa de chucherías. Muy despacio, caminé hasta el letrero de salida, donde con inquietud me esperaban mi esposo y mi hermana.

Gracias a las maravillas de la tecnología, hoy ingresé su número de competidor en los resultados oficiales del Medio Maratón y descubrí que recibí una ayuda de JESÚS… Jesús Orozco Segoviano competidor número 199. A quién agradezco el apoyo incondicional y generoso que me ofreció durante esta prueba deportiva.

PD.La canción que sonaba en mi iPod al cruzar la meta era I Don't Want To Grow Up Tom Waits. ¿Habrá sido una señal?

4 comentarios:

edgarcia dijo...

Increible que coincidieramos en el fatídico km 16, me identifico contigo ya que este tipo de carreras son un masoquismo total y absolutamente delicioso...

América Gutiérrez dijo...

Sigamos con el masoquismo entonces. La verdad al principio lo sufrí pero ahora lo disfruto mucho. Saludos y suerte en los próximos entrenamientos.

Jesus dijo...

Hola!! espero aun puedas recordarme, soy Jesús Orozco S. el número 199, nos encontramos en el medio maratón de ESP en le KM 16, encontré tu reseña en estas páginas y fue tal mi sorpresa al leer mi nombre y mi número de competidor, que no tenia duda de que se trataba de mi. Mil gracias a ti por saber que fuimos parte de un momento de historia en esta vida.

América Gutiérrez dijo...

!Jesús¡
Claro que te recuerdo, cómo olvidar a quien me dió su apoyo incondicional sin conocerme. Gracias por ayudarme a terminar mi primer medio maratón. Si no te hubiera encontrado en el camino, quizá me habría ganado el dolor. Un abrazo y nos vemos en el medio de este año.