
Como llevo una semana de religioso peregrinaje hasta su laminado expendio, hoy por la mañana me dijo decidida:
-¡chamaca! (casí le doy un beso por lo de chamaca) hay que variarle, pa’ que suban las defensas. Hoy le sirvo uno de malandrina ¿cómo ve?
Quisé hacerme la graciosa y le dije:

-No conozco esa fruta, pero igual sabe rico.
“La tía” contestó:
-Así le dicen mis nietos…
“La tía” contestó:
-Así le dicen mis nietos…
Además, tiene carita de que le gusta más el jugo de malandrina que el de mandarina-
Sigo pensando ¿qué quiso decir?