lunes, 26 de mayo de 2008

Himno a...

Hoy es lunes y no me importa. Como diría cualquier neurótico anónimo, solo por hoy haré el esfuerzo. Además me levanté de buen humor. La pasé muy bien el fin de semana. Me enajené con los Raving Rabbits (juego protagonizado por conejos dañados y escatológicos) traigo calambres en los brazos del jueguito donde escoges un instrumento musical y hay que llevar el ritmo para sumar puntos. Me aventuré con la batería, la rola era Smoke on the water de Deep Purple, sobra decir que sonaba horrible y la puntuación fue vergonzosa.

La sociedad de consumo y sus tentadores meses sin intereses permitieron que complementara mi adicción a los videojuegos interactivos con un aparatito que se llama Wii-fit. Me endeudé pero cada peso vale la pena.

Dejando atrás los motivos de mi inusual felicidad en lunes. La semana pasada, traté de recordar la razón por la cual durante los honores a la bandera, en el CEBECH (Centro de Educación Básica del Estado de Chiapas) orgullosa alma mater de kínder, primaria y secundaria pública de la que escribe, se entonaban no uno sino tres himnos.

Primero el Himno a Belisario Domínguez
(procer chiapaneco al que le cortaron la lengua en el panteón de Xoco, por soltarle sus verdades a Victoriano Huerta, ahora dan un medalla en su nombre y a favor de la libertad de expresión)


Suena la marimba del maestro Aníbal.

Tan, tan, tan, tan, tan, tan…tan
Tan, tan, tan, tan, tan, tan…tan

¡Honra y gloria al varón chiapaneco!
que sin miedo al tirano reto,
con su voz flagelante que el eco,
por los valles también repitió.

Gloria ilustre Domínguez tu vida,
fue cegada por odio traidor,
y hoy la patria por ti tan querida.
Viene ufana a ofrendarte su amor.

Oraleeeeeeeeeeeeeeee, está llegadora y aun me acuerdo de varias estrofas (a Belisario le tengo mucho aprecio, es uno de mis héroes mexicanos mejor ubicado en el top de credibilidad) pero creo que con esto es suficiente.

Después, otra vez la marimba y ahora el himno a Chiapas


Tan, tan, tan.
Tan, tan, tan… Tan, tan, tan..tan

¡Compatriotas, que Chiapas levante
una oliva de paz inmortal,
y marchando con paso gigante a la gloria camine triunfal!
Cesen ya de la angustia y las penas
los momentos de triste sufrir;
que retomen las horas serenas
que prometen feliz porvenir.
Que se olvide la odiosa venganza;
que termine por siempre el rencor;
que una sea nuestra hermosa esperanza
y uno sólo también nuestro amor.


Podría hacer un análisis semiótico de cada frase (que incluiría los errores del pasado que los chiapanecos nos hemos empeñado en repetir por ignorancia) pero esta entrada, perdería todo sentido.

Al final y también con marimba nos echábamos el himno nacional completito (todas las estrofas) Creo que esos melódicos lunes, con ceremonias patrióticas de larga duración; sirvieron para que a las 8 horas de la inclemente mañana chiapaneca, quedaran grabadas cual huella indeleble y por el resto nuestras vidas, los intensos recordatorios de nuestra mexicanidad.

La recompensa fue perder media hora de clases con la maestra Carlota, al menos dos ciclos escolares. Aun no sé si el alto sentido de responsabilidad nacional o la mera costumbre, nos condenaba a repetir semana a semana el extraño ritual musical, que comenzaba con unas efemérides locales.

1 comentario:

Haz Patria dijo...

Definitivamente me encanta su blog, estoy seguro que su genio y figura verbal se plasman directamente y en un disparo atinado en cada "teclazo" que martillea, le felicito por su sitio y enhorabuenra por Usted, que es una persona inteligente.
www.fuerachilangos.blogspot.com