
Somos angelitos
Del cielo bajamos
Pidiendo limosna
Para que comamos
(suenan botes llenos de piedras, a veces panderos o campanas en estruendoso acompañamiento)
¡Calabacita tíaaaaaaaaaaaaa!!!
Cuando nos iba bien, alguien de la casa se asomaba, prendía la luz del zaguán y todo gritábamos con emoción: ¡Que viva la tía !!!
La tía salía por lo general con calaveritas de dulces, bolsas de colación y cuando mejor nos iba, calabaza, higos o tejocotes en miel con canela.
Pero cuando la luz no se encendía, los botes llenos de piedras y otros instrumentos para hacer ruido se acompañaban de una frase cuya dureza no entendía a los 7 años. Si no había respuesta ni dulces, el coro infantil gritaba sin piedad: ¡Que muera la tía!!!
De esto hace más de veintitantos años y sucedía en mi pueblo, hoy no sé si los niños siguen cantando el viejo verso, si se alegran con los dulces o piden dinero. Mi celebración favorita sigue siendo el día de muertos, adoro el color y el aroma del cempatzuchil, las ofrendas, el delicioso pan. La lunas de octubre que se roba noviembre.
No había podido escribir, por el trabajo, la enfermedad de mi perro (que ya esta mejor pero me hizo pasar tremendo susto) y porque quería postear hoy 2 de noviembre, todosanto como dice mi abuelita. En 15 días cumplo 32 años y quiero empezar a celebrarlos desde hoy.




