lunes, 21 de septiembre de 2009

Señales de vida

He estado bastante ocupada en terminar pendientes de trabajo, en dar las gracias y disculpas a todos aquellos que participaron en el proyecto de arte urbano, que por la crisis y diversas decisiones ya no se llevó a cabo. Sin embargo creo qua me debía una entrada en el blog.

La semana pasada tuve visita chiapaneca, mi mamá pasó unos días aquí y mi hermana decidió celebrar su cumpleaños conmigo. Han sido semanas exhautivas, con mucho trabajo, gente que quiero cerca y un clima extraño que mantuvo la ciudad desde el inicio de las fiestas patrias hasta el viernes que fue lo de la balacera en el metro Balderas.

Camino por el centro histórico (zona en la que ahora trabajo) y aunque el cielo es claro, siento que el aire es pesado y a mi alrededor hay una calma perturbadora. Me gustaría pensar que muchas cosas que siento cuando voy por la calle, son resultado de mi -mal dormir- como diría la abuela.

El domingo es el Medio Maratón Internacional de la Ciudad de la Ciudad de México, creo que me tiene que ir mejor, entrené, comí bien, espero que se una buena carrera. Pero lo que más me emociona del 27 de septiembre es recorrer la ciudad con ojos neutros, con el espíritu libre y algo de esperanza.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Fantasmitas del asfalto

Creo que esta vez no tengo el humor, ni la habilidad literaria para adornar mi segundo tropiezo del año (literal, un mega madrazo, pero sin heroicidad, pura distracción y torpeza)

Domingo 23 de agosto, las Suelas Ardientes Pro (División del equipo atlético integrada por Gabriel y yo) ibamos nerviosos y gustosos a correr lo que sería el segundo medio maratón para mi rizado amigo y el cuarto para mi.

El clima era el adecudado, el ambiente tranquilo, las playeras rojas con tecnología climalite que auguraba exito (aunque nos quedamos nerviosos pues los organizadores jamás abrieron el estacionamiento y terminamos varados al lado del auditorio nacional)

Todo parecía esperanzador, parecía que una buena carrera nos esperaba. Desgraciadamente a la altura del kilómetro 7, mi mente se atrasó, mis piernas dieron un mal paso y me tropece con los vulgarmente llamados fantasmitas del asfalto.

Un fantasmita del asfalto me hizo resbalar y perder el equilibrio. Quisé cuidar mis rodillas sacrificando el costado superior derecho de mi cuerpo. Lo logré, caí sobre el brazo derecho y mis piernas estaban intactas. Gabriel fue el primero en ayudarme, otro corredores también se detuvieron y me echaron una mano (además de recoger los 8 pesos moneda que salieron volando de mi canguro)

Desgraciadamente, el golpe al orgullo fue el más duro, entre el dolor y la pena, olvidé mi estrategia de carrera, apreté el paso sin pensar que aun faltaban dos terceras partes de la carrera.

Ya para el kilómetro 15 comence a cansarme, pero decidí que buscaría repornerme. Fue inútil, nos dieron las dos horas en el kilometro 19 y terminamos la carrera en 2 horas con 14 minutos, el peor tiempo registrado en mi carrera atlética.

Al cruzar el kilometro 21, seguía pensando en los fantasmitas del asfalto.

sábado, 8 de agosto de 2009

Cruce de cebra

Creo que a cuarenta años de la foto original y a 4 años de esta, era ocasión de presumir.

Al parecer me tocó la posición de Harrison y además llevaba jeans como él.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Creí que era tabasqueño

Cuando tenía algunos meses de haber pasado a segundo de primaria y mi lectura era fluida, recibí como regalo una historieta. Cuando la hojee por primera vez los dibujos me parecieron bastante feos y no entendía muy bien de que se trataba.

El tío Ramón vivía en Villahermosa y cada vez que su ruta comercial lo llevaba hasta la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, aprovechaba para visitar a la abuela América. Fue ahí, en casa de la abuela, donde se le hizo buena idea irme heredando su colección de condoritos.

Pero este post fue provocado por algo que sucedió ayer:

19:45 Sobre calzada de Tlalpan , tráfico a vuelta de rueda, a la altura de metro San Antonio Abad.

América: Va a llover, se le acabó la pila al iPod…Deja pongo el radio…

96.9 …Sesenta años después de que apareciera robando gallinas en un tira cómica, Condorito sigue haciendo reir. Con rostro de Condor, el ave emblema de chile, de carácter pícaro y dos enormes dedos en cada pie. Condorito nació como respuesta a una película de Disney donde se caricaturizaba a personajes latinoamericanos. El caricaturista chileno Rene Ríos, creador…Bla, bla,bla.

América: Chileno?????

Luis: Ay América, de dónde creías que era?

América: Pues… lejos, de Tabasco?

Luis: Si, bien lejos.

20:15 Sobre calzada de Tlalpan , tráfico a vuelta de rueda, a la altura de metro Nativitas

América: Crecí engañada, Juraba que Pelotillehue estaba en Tabasco. Qué el Bar "El Tufo" era a donde iba el Tío Ramón. Que Garganta de lata, Don Chuma y Huevoduro eran mexicanos. Bueno, de Tabasco… Oye, me llegó un olor a sopa maruchan, guacala!!!

Luis: No, huele a sopa maruchan…Huele a líquido de frenos. Esta bajando toda la gente de los vagones del metro, quien sabe que habrá pasado.

América: Deja busco noticias.

98.5

Comerciales

102.5

Los abogados

90.9

Malasaña, música

20.30 Habíamos llegado.

sábado, 18 de julio de 2009

La historia

Eran las 9:45 de la mañana de un domingo, el polvo rojo de tezontle ya levantaba bruma con el calor del sol. En viveros, los atletas de fondo realizan su interminable circuito dominical, sin ver a los demás, concentrados en sus pasos.

La corredora recreativa, con 10 kilómetros tras ella, aflojaba las piernas, recuperaba el aliento y observaba lo que sucedía a su alrededor mientras sus músculos se alegraban por regresar a su posición original.

Mientras caminaba, una escena llamó su atención, una niña de escasos dos años, corría tras una ardilla. Al verla recordó su infancia.

Dos corredores distraidos en su plática, se acercaban a toda velocidad sin notar la pequeña presencia. La corredora recreativa, vio venir el desastre:

-La niña corría en zigzag.
-Los corredores no bajaban el ritmo.
-La corredora recreativa buscaba con la mirada a la madre, hermano o lo que fuera cuidando a la pequeña.
- La niña estaba a punto de alcanzar la cola de una ardilla.
-Los corredores reían sin mirar al frente.
-La corredora recreativa cargó a la niña.
-Los corredores pasaron sin darse cuenta de nada.
-La corredora recreativa, no pudo mantener el equilibrio y se recargó en un árbol de dura corteza.
-La madre de la niña agradeció el gesto y se la llevó en brazos.
-La corredora recreativa sacó corteza seca del raspón provocado por la hazaña, pensó que a pesar del calor, debió haber llevado pants.

Sangre en las rodillas, mezclada con polvo y pasto, es algo cotidiano en la infancia.
La corredora recreativa duda, quizá debió permitir que la niña perseguidora de ardillas, tuviera sus propios recuerdos.

Grafitti: Os gemeos.

lunes, 13 de julio de 2009

Un mes después


Traigo una rodilla raspada y una cortada en la mano que parece estigma. 
Las cosas van avanzado, lentas pero seguras; habrá que tener paciencia. 
Había olvidado lo bien que me sienta escribir y llegar temprano a casa.

Quise hacerla de superhéroe pero me di cuenta que soy frágil y chillona. Odio el merthiolate, el yodo y toda aquello que desinfecte las heridas pero cause ardor. 

La historia de como sufrí heridas que parecen de segundo de primaria es irrelevante ( por ahí decían que lo que hace tu mano derecha no lo debe saber la izquierda, o al revés no sé la idea es esa)

Lo importante es que hace mucho no sentía la extraña sensación de una cicatriz física. A mi alrededor todos opinan sobre que medicamento, ungüento o líquido que evite mis dolores. 

De hecho alguien tuvo la puntada de regalarme un frasquito de concha nacar para que desaparezcan los rayones en mi atlética pero maltrecha pierna.

sábado, 13 de junio de 2009

Jolnajojtic

Avanzamos unos kilómetros más rumbo a San Cristóbal...
Pasamos por tres comunidades, todo estaba verde. Ya eran casi las tres de la tarde, mi estómago comenzó a sonar (de hambre) al ritmo de una canción de los beatles que sonaba en la radio del coche. La señal era muy mala y mamá tarareaba las notas perdidas.

Yo seguía asomada por la ventana, disfrutando de ser hija única (tengo tres hermanos menores) creo que tenía más de 20 años que mis papás y yo no viajabamos así. Ellos adelante y "la nena" atrás, haciendo preguntas y tomando fotos.

Cuando tenía 4 años, papá me regaló un cámara de plástico con la que solía tomar fotos de mis pies y cuanta cosa me llamará la atención, en aquella época trabajaba en el periódico "La voz del Sureste" y tenía un buen descuento en revelado (debería buscar esa fotos y escanearlas, será interesante saber como era mi mirada en aquellos años. Habrá que esperar hasta el siguiente viaje)

Casi 27 años después "la nena", ya con un juguete digital que hace maravillas con la exposición, vio desde la ventana de un coche algo que llamó su atención. Una acción que pidió no una sino tres fotografías.